Dulce y amargo

Dulces
eran tus besos,
como petálos suaves,
como miel derretida en la comisura de los labios.

Dulce
era tu corazón
que me guardó contra el viento
que me protegió de la lluvia,
pero éste también fue mi llanto.

De esa dulzura
fuiste siendo sólo la espuma,
de esa espuma,
las diminutas burbujas.
Hasta quedar sólo una…,
que explotó.

Los vientos azotaron mi cuerpo
y la lluvia me caló.
Solo amargura quedó en mis labios
y mi corazón, hermitaño.

La miel fue solo un dulce veneno
que al deslizarse en la garganta
se hizo amargo.

Las palabras cayeron
y de las cenizas de los recuerdos,
solo el humo inocuo…

Y me olvidé de tus besos
con el cantar de los pájaros.
Y sudé el veneno y su sabor amargo.

Y ya no me queda llanto.

Black rose without background.

A ciegas

Si las palabras fuesen suficientes

para expresar todo lo que llevo dentro,

no necesitaría versos, ni canciones, ni melodías.

Sólo una palabra, una frase corta.

Si pudiese parar el tiempo

no para cambiar el pasado,

sino para disfrutar de este momento

y dar gracias.

Son mis pies doloridos los que siguen caminando,

a pesar de las llagas.

Son las cicatrices del alma,

la luz y la oscuridad,

la sabiduría que me falta.

La búsqueda de algo, a ciegas.

Sin saber qué es lo que busco,

sin saber si lo encuentro.

El sonambulismo de los patéticos.

Cuentan historietas borrosas,
solo sueños,
canciones que nunca fueron cantadas,
una magia caótica entre las sábanas.

Soy patético
y los que me envidian.
Vivo sin dormir,
soñando despierto, mis sueños.

Lleno de ese amor puro
del que la humanidad se ha olvidado.
Libre de ataduras,
sin esperar nada a cambio
pero lleno de romance y coquetería.

El somanbulismo de los páteticos,
como yo,
para escapar de la realidad
y sobrevivir
en un mundo colapsando.

Las palabras deslizantes de los labios ebrios
y la mano temblorosa de un escritor bloqueado.
Un niño gritando por una pesadilla.
un abrazo perdido,
y sexo prohibido,
a menudo, sólo, con uno mismo.

El sonambulismo de los patéticos
se está extendiendo.
Estamos cegados
con un arcoiris de pasión,
perdidos en el tiempo.
Sedientos por segregar adrenalina.

Las noches de insomnio están escritas en el universo
y solo la luna es testigo
de todas las batallas dentro de nosotros mismos
y la tragicomedia de las derrotas
que acallamos y maquillamos
en las noches fantasiosas
en las que la lujuria nos consume
y caemos por agueros negros
que nos escupen a la realidad sudorosos,
esquizofrenicos, convulsivos, locos….

Me quedo en casita

(poema creado el 13.6.2014)

Me quedo en casita
porque lloran los cielos.
Lloran de pena
y por celos.

Me quedo en casita
y asi no se moja mi pelo
y este corazón dormita
en el cálido lecho.

Quedóme en casita,
resguardada del tiempo.
Que ese agua bendita
borre mis lamentos!

Y a fuego lento,
con el calor de una vela,
dejo que me llenen los sueños,
sin fronteras.

Hoy, me quedo en casita,
que la lluvia moje la carretera.
Y aunque me quede solita
no me haga llorar, a mi también, de pena.

Que lloren los cielos,
que hoy estoy guardadita,
en mi propio reino.

No te dejes caer en el viento

¿Duermes? ó ¿vuelas?

¿Aún brillan tus zapatos de charol?

¿Dejas entrever tus dientes al sonreir?

 

El viento tan silencioso,

inapreciable ante los ojos

y aún puede silbar cuando enloquece.

Puede zarandear cuando provoca

y puede arrasarlo todo cuando le rompen el corazón.

Y puede amenazarte

y robarte el centro de gravedad.

Alzarte, golpearte, romperte…

 

¿Tu sueñas?

No te dejes caer en el viento

porque las alas te las rompieron.

No te dejes elevar de la tierra

sin sueños que te den alas.

 

¿Oyes su canto?

 

Silbidos, aullidos, en tu ventana.

Un remolino en alta mar.

Una pesadilla en tierra.

Desafiante y aterrador puede

convertir la vida, en tan solo un sueño.

 

¿Vives?

 

Lo respiramos, lo llevamos tan dentro,

invisible, silencioso, incluso ausente.

A veces un alivio en tiempos calurosos.

A veces frio, congelando los huesos.

A veces caliente, axfisiandonos.

 

No te dejes caer en el viento

ni que éste, apague tus velas.

Pero que sople fuerte las velas de tu velero

en esos momentos que deseas llegar a puerto.

Que sople suave para consolar tu llanto

y que te zarandeé cuando vas demasiado despacio,

y que te deje solo para apreciar su silencio.

 

¿Qué anhelo?

En esta noche de verano

con los cielos azulados.

Anhelo refugiarme en tus brazos

y el sentir de tus besos en mis labios.

 

En esta noche que dormir no puedo

y las velas encienden mi desvelo.

Anhelo tus caricias por mi cuerpo

y el sentir de tus latidos al lado de mi pecho.

 

En esta brujeria de iluisones al viento

donde arden las pasiones del pasado

y quedan solo los huesos oxidados

y una piel pálida que rehúye del sol los rayos.

Anhelo las verdades de tus palabras

y de tus pasiones la noche de estreno.

 

En esta noche de horas muertas

donde mi hiedra yace putrefacta.

Anhelo tus encantos para revivarla

y que el fuego de las velas nos consumiese hasta el alba.

 

Andando solo

No son las noches

ni son los días

ni las habladurias

 

No son tus faltas

ni tus aciertos

ni el calor de tu cuerpo

 

No son las estrellas

ni la luna llena

ni el aliento

 

No son tus acciones

ni la noche que atrás dejamos

ni la tarde en silencio

 

Yo, soy, yo

Hoy un lamento que se lame las heridas

Mañana un lobo que no teme a la noche

Y de cada día, un guerrero

que marcha a la aventura, a lo desconocido.

 

Atrás dejo el instante

de la noches

de los días

del calor de nuestros cuerpos

de las estrellas que indican el camino

de la luna llena que amanece conmigo.

 

Atrás te dejo

en una tarde de silencio

con tus faltas

y tus aciertos

con un cálido sentimiento en el pecho

sin palabras en el aliento.

¡Yo soy joven!

Ella se levantó de nuevo.
Se puso los playeros de hombre
y se erguió con confianza.
No quiso hacer caso de los dolores.

 

¡No existís en mi mente!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

Se puso el abrigo
y se protegió del frío.
Y cuando tenia todo consigo,
salió.

El cerrar de la puerta no la convenció
y se tuvo que asegurar 8 veces
de que la puerta cerró.

 

¡No estoy vieja ni tengo Alzheimer, cojones!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

 

Bajó las escaleras desde un quinto piso.
porque era un objetivo
que se había autoimpuesto.
Y cruzó la calle
hasta un viejo coche que le pedia a gritos
un rascar de nieve y hielo.

 

¡No me vais a tocar los ovarios!

¡Puedo con esto y con más!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

 

Le entraban sudores frios
en el frio exterior del coche
acentuándose los dolores agudos
y amoratando sus manos,
incluso dentro de los guantes.
Consiguió limpiarlo,
lo justo para la conducción.

 

¡No tengo frio!
¡No estoy cansada por estas tonterías!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

 

Se quedó esperando
con el motor en marcha
a que el interior se caldease
y tenia la mirada en el vacío
a través del cristal empañado.

Una sola lágrima bajó por su mejilla.

Apagó el motor del coche.
Miró el día en su móvil, sábado.

 

No mencionó palabra,
se miró en el retrovisor,
una desfigurada media sonrisa
recogió la lágrima perdida.
Y volvió sobre sus pasos …

 

 

¿Qué decir de este año?

Ya en la recta final. No quiero mirar atrás, sino hacia adelante.

Aún así, tengo la costumbre de automotivarme, autoempujarme para continuar sin miedo. Atrás han quedado los logros y los fracasos. Las caídas y las alzadas. La duda y la certeza. Los momentos compartidos con uno mismo y aquellos que fueron compartidos con otros.

 

Memorias.

 

Atrás ha quedado un recorrido. Una estela blanquecina en el cielo de saltos, risas, retos. La llegada a un punto donde la voz interior te grita, te despierta, te muestra la realidad. Y los ojos se abren. Uno despierta. Empieza a tener prisas. Ahora soy consciente. Quiero transformar lo que no me gusta y marcar mis huellas en ésta realidad, propóniendome nuevos retos y nuevas metas. Atrás quedó bueno y malo. Y el zumo que uno extrae de todo, es la bebida energética para el camino.

 

Memorias.

 

En la recta final para terminar este ciclo al que llamamos 2018. No pienso en nada. Las inventadas celebraciones, no me dicen nada…  Veo el consumismo y las predicciones sobre un planeta al que los “humanos” hemos saqueado hasta las entrañas. Pienso. Dejo la mente en blanco. Respiro.
Respirar. Solo aguanto la respiración por 20 segundos. Respirar profundo. Respirar normal.  Los llamados “humanos” se tiran los trastos y los insultos entre unos y otros.  Y durante estas fiestas, todos quieren ser el mejor ilusionista.  A las pobres criaturas se les sigue mintiendo. Y nos parece normal. La decepción sigue decepcionando incluso cuando uno es adulto. Y los que mas te quieren son los que primero te traicionan.  Así que ya no me dicen nada. Porque la paz, el amor y el respeto mutuo y hacia otros seres vivos, debería ser siempre.

 

Nuevas sombras, nuevas dudas, nuevos retos me acechan en pocos pasos. He aprendido a no pensar demasiado lo que no puedo controlar, lo que no está en mis manos. Y que nada dura eternamente.
En los recuerdos encuentro a los que entraron, a los que se sentaron, a los que se marcharon y los que asomaron la cabeza en mi vida. Unos llegan y otros se van. Es ley de vida. Y la verdadera amistad no posee ni perece en la distancia.  Hay caminos que uno debe andar solo.

Atrás quedan las palabras dichas, los pasos andados, las cicatrices de las heridas, lo olvidado por querer olvidar y limpiar la mente, y lo aprendido. Atrás los versos callados que aún gestan en su ciclo.

 

Este año fue lo que ha sido. Y ya no importa, porque hoy sigo levantándome con ganas de autovencerme, de autoganarme, de controlar lo que si puedo controlar. A mí mismo. Y seguir luchando contra todo síntoma. Todo va a ir bien. Nunca te rindas. Cuando te abracen las dudas, recuerda que “la única dirección es, hacia adelante.”

evoL fo riA

He caminado entre tus enaguas
y he bebido de tus manantiales.
He bailado tus músicas que se aferran al corazón y lo presionan.
He soñado entre las sábanas más de lo prohibido.
He escrito versos para reafirmarte o negarte…

 

He sido discípulo y he sido judas.
He creído en ti y dejado de creer,
a sabiendas de que estás en el aire,
a sabiendas de que te siento conmigo en todas partes.

 

Que solo el respirar me llena de ti.
Que mirar el amanecer me hace sonreír.
Que besar incluso en sueños me calma la sed.
Que aunque muchos no me crean, te tengo en mí.

 

Y entre tu y yo no hay montañas ni mares,
ni tormentas ni rencores, porque somos puros y nos amamos libres, como somos…Sin poseer.
Y hacemos guiños en lo más profundo cuando nos cuestionan.

 

He tenido tu techo y también,
he sido mendigo de ti.
Y sin miedo te he dejado marchar.
Sin pedir que vuelvas, si quieres volver, si quisieras…

 

No voy en tu busca, porque me abrazas con tu aura, en todo lo que me rodea, con la simplicidad de una gota de agua resbalando por el cristal o un copo de nieve aferrado a mi pelo negro…
No te persigo, ni te añoro, porque estás.

Y si vienes porque quieres, materializandote en un compañero de viaje, la bienvenida te daré.

 

Pero no porque mi cuerpo esté solo, camina solo, puedo asegurarte que te llevo en el aire, y te tengo en un instante. Porque, de todos modos, soy un fragmento de ti.

 

 

Cuanto más lo buscas,
menos lo ves.
Cuando más lo materializas,
menos lo entiendes.
Cuando más lo posees,
mas se aleja.
Si lo dejas volar,
te dará alas.

Y lo verás abarcando todo.
En lo grande y en lo pequeño.
En los instantes y en los detalles.

 

Y escucharas susurros diciendo,
elvol fo ria, elvol fo ria, elvol fo ria, elvol fo ria
elvol fo ria, elvol fo ria, elvol fo ria…

 

Y una sonrisa se dibujara en tus amaneceres.

 

_Msblackrose A.G