¿Qué anhelo?

En esta noche de verano

con los cielos azulados.

Anhelo refugiarme en tus brazos

y el sentir de tus besos en mis labios.

 

En esta noche que dormir no puedo

y las velas encienden mi desvelo.

Anhelo tus caricias por mi cuerpo

y el sentir de tus latidos al lado de mi pecho.

 

En esta brujeria de iluisones al viento

donde arden las pasiones del pasado

y quedan solo los huesos oxidados

y una piel pálida que rehúye del sol los rayos.

Anhelo las verdades de tus palabras

y de tus pasiones la noche de estreno.

 

En esta noche de horas muertas

donde mi hiedra yace putrefacta.

Anhelo tus encantos para revivarla

y que el fuego de las velas nos consumiese hasta el alba.

 

Andando solo

No son las noches

ni son los días

ni las habladurias

 

No son tus faltas

ni tus aciertos

ni el calor de tu cuerpo

 

No son las estrellas

ni la luna llena

ni el aliento

 

No son tus acciones

ni la noche que atrás dejamos

ni la tarde en silencio

 

Yo, soy, yo

Hoy un lamento que se lame las heridas

Mañana un lobo que no teme a la noche

Y de cada día, un guerrero

que marcha a la aventura, a lo desconocido.

 

Atrás dejo el instante

de la noches

de los días

del calor de nuestros cuerpos

de las estrellas que indican el camino

de la luna llena que amanece conmigo.

 

Atrás te dejo

en una tarde de silencio

con tus faltas

y tus aciertos

con un cálido sentimiento en el pecho

sin palabras en el aliento.

¡Yo soy joven!

Ella se levantó de nuevo.
Se puso los playeros de hombre
y se erguió con confianza.
No quiso hacer caso de los dolores.

 

¡No existís en mi mente!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

Se puso el abrigo
y se protegió del frío.
Y cuando tenia todo consigo,
salió.

El cerrar de la puerta no la convenció
y se tuvo que asegurar 8 veces
de que la puerta cerró.

 

¡No estoy vieja ni tengo Alzheimer, cojones!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

 

Bajó las escaleras desde un quinto piso.
porque era un objetivo
que se había autoimpuesto.
Y cruzó la calle
hasta un viejo coche que le pedia a gritos
un rascar de nieve y hielo.

 

¡No me vais a tocar los ovarios!

¡Puedo con esto y con más!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

 

Le entraban sudores frios
en el frio exterior del coche
acentuándose los dolores agudos
y amoratando sus manos,
incluso dentro de los guantes.
Consiguió limpiarlo,
lo justo para la conducción.

 

¡No tengo frio!
¡No estoy cansada por estas tonterías!
¡Yo soy joven!

– se decia a si misma.

 

 

Se quedó esperando
con el motor en marcha
a que el interior se caldease
y tenia la mirada en el vacío
a través del cristal empañado.

Una sola lágrima bajó por su mejilla.

Apagó el motor del coche.
Miró el día en su móvil, sábado.

 

No mencionó palabra,
se miró en el retrovisor,
una desfigurada media sonrisa
recogió la lágrima perdida.
Y volvió sobre sus pasos …

 

 

¿Qué decir de este año?

Ya en la recta final. No quiero mirar atrás, sino hacia adelante.

Aún así, tengo la costumbre de automotivarme, autoempujarme para continuar sin miedo. Atrás han quedado los logros y los fracasos. Las caídas y las alzadas. La duda y la certeza. Los momentos compartidos con uno mismo y aquellos que fueron compartidos con otros.

 

Memorias.

 

Atrás ha quedado un recorrido. Una estela blanquecina en el cielo de saltos, risas, retos. La llegada a un punto donde la voz interior te grita, te despierta, te muestra la realidad. Y los ojos se abren. Uno despierta. Empieza a tener prisas. Ahora soy consciente. Quiero transformar lo que no me gusta y marcar mis huellas en ésta realidad, propóniendome nuevos retos y nuevas metas. Atrás quedó bueno y malo. Y el zumo que uno extrae de todo, es la bebida energética para el camino.

 

Memorias.

 

En la recta final para terminar este ciclo al que llamamos 2018. No pienso en nada. Las inventadas celebraciones, no me dicen nada…  Veo el consumismo y las predicciones sobre un planeta al que los “humanos” hemos saqueado hasta las entrañas. Pienso. Dejo la mente en blanco. Respiro.
Respirar. Solo aguanto la respiración por 20 segundos. Respirar profundo. Respirar normal.  Los llamados “humanos” se tiran los trastos y los insultos entre unos y otros.  Y durante estas fiestas, todos quieren ser el mejor ilusionista.  A las pobres criaturas se les sigue mintiendo. Y nos parece normal. La decepción sigue decepcionando incluso cuando uno es adulto. Y los que mas te quieren son los que primero te traicionan.  Así que ya no me dicen nada. Porque la paz, el amor y el respeto mutuo y hacia otros seres vivos, debería ser siempre.

 

Nuevas sombras, nuevas dudas, nuevos retos me acechan en pocos pasos. He aprendido a no pensar demasiado lo que no puedo controlar, lo que no está en mis manos. Y que nada dura eternamente.
En los recuerdos encuentro a los que entraron, a los que se sentaron, a los que se marcharon y los que asomaron la cabeza en mi vida. Unos llegan y otros se van. Es ley de vida. Y la verdadera amistad no posee ni perece en la distancia.  Hay caminos que uno debe andar solo.

Atrás quedan las palabras dichas, los pasos andados, las cicatrices de las heridas, lo olvidado por querer olvidar y limpiar la mente, y lo aprendido. Atrás los versos callados que aún gestan en su ciclo.

 

Este año fue lo que ha sido. Y ya no importa, porque hoy sigo levantándome con ganas de autovencerme, de autoganarme, de controlar lo que si puedo controlar. A mí mismo. Y seguir luchando contra todo síntoma. Todo va a ir bien. Nunca te rindas. Cuando te abracen las dudas, recuerda que “la única dirección es, hacia adelante.”

evoL fo riA

He caminado entre tus enaguas
y he bebido de tus manantiales.
He bailado tus músicas que se aferran al corazón y lo presionan.
He soñado entre las sábanas más de lo prohibido.
He escrito versos para reafirmarte o negarte…

 

He sido discípulo y he sido judas.
He creído en ti y dejado de creer,
a sabiendas de que estás en el aire,
a sabiendas de que te siento conmigo en todas partes.

 

Que solo el respirar me llena de ti.
Que mirar el amanecer me hace sonreír.
Que besar incluso en sueños me calma la sed.
Que aunque muchos no me crean, te tengo en mí.

 

Y entre tu y yo no hay montañas ni mares,
ni tormentas ni rencores, porque somos puros y nos amamos libres, como somos…Sin poseer.
Y hacemos guiños en lo más profundo cuando nos cuestionan.

 

He tenido tu techo y también,
he sido mendigo de ti.
Y sin miedo te he dejado marchar.
Sin pedir que vuelvas, si quieres volver, si quisieras…

 

No voy en tu busca, porque me abrazas con tu aura, en todo lo que me rodea, con la simplicidad de una gota de agua resbalando por el cristal o un copo de nieve aferrado a mi pelo negro…
No te persigo, ni te añoro, porque estás.

Y si vienes porque quieres, materializandote en un compañero de viaje, la bienvenida te daré.

 

Pero no porque mi cuerpo esté solo, camina solo, puedo asegurarte que te llevo en el aire, y te tengo en un instante. Porque, de todos modos, soy un fragmento de ti.

 

 

Cuanto más lo buscas,
menos lo ves.
Cuando más lo materializas,
menos lo entiendes.
Cuando más lo posees,
mas se aleja.
Si lo dejas volar,
te dará alas.

Y lo verás abarcando todo.
En lo grande y en lo pequeño.
En los instantes y en los detalles.

 

Y escucharas susurros diciendo,
elvol fo ria, elvol fo ria, elvol fo ria, elvol fo ria
elvol fo ria, elvol fo ria, elvol fo ria…

 

Y una sonrisa se dibujara en tus amaneceres.

 

_Msblackrose A.G

Floreciendo

A veces la vida nos golpea, nos pone de rodillas, nos zarandea, nos acojona, nos confunde, nos humilla, nos grita, nos moja, nos seca, nos habla en silencios que pasan desapercibidos, nos enseña, nos guía y nos pierde, nos tira, nos forja, nos viola, nos rechaza, nos canta, nos engaña…

A veces uno cae pero no se levanta tan rápido como desea.

El tiempo no nos espera, vuela. Cuanto más años tienes, mas rápido el tiempo es un ave carroñera guiándote a la putrefacción y a la liberación de tu cuerpo, materia.

Y cuando por fin, la vida en sus ciclos, nos devuelve las alas, nos lava la cara, nos dibuja sonrisas, nos resurge de las cenizas como a las aves fenix, nos da poderío (dependiendo a lo que se le llamé poder), nos abre puertas, nos regala abrazos, nos hace protagonistas… Es entonces, cuando uno se pregunta hasta qué punto eres dueño de ti mismo, o una marioneta del universo. Sin poder sentirse consciente de haber resurgido por el esfuerzo propio o por capricho de otros que te ofrecen dulces y te planifican el futuro de ilusiones, o si es un ciclo de la vida que llegò a su fin, abriendo paso a uno nuevo.

A sabiendas de que nada es permanente. Sin saber cuanto durará la calma, el sosiego, el “poderío”, la sensación de “independiente”, la sensación de “libre”, la sensación de “héroe”.

Porque el nuevo ciclo durará más o menos, hasta llegar otro nuevo…

Lo único que deja un buen sabor de boca, es saber que el miedo desaparece con la acción, que la muerte no es un final sino un comienzo, que el universo con su sistema complejo nos protege, sabe lo que, en lo más profundo de nuestro subconsciente, nos hace sentir felicidad y alegría… Y sabe guiar nuestros pasos o torcer los caminos para acercarnos, llevarnos allí…. a sabiendas que el viaje es lo que merece la pena, ante cualquier destino.

 

~Msblackrose A.G

https://drive.google.com/file/d/14XwMfLXJ7OClUBwR2spiSsprHmFh-pds/view?usp=sharing

Os deseo vida

 

Las cortinas me separan de la noche
y la luz del día, en este diciembre, huye de mí
como yo huyo de amaneceres en los días libres
Mi cuerpo dormita en su alcoba como los osos invernan,
la sensación de querer interacción humana se controversia con la necesidad de un paréntesis.

 

Hay celebraciones inculcadas que yo ya no veo como antes.
Hay conceptos impregnados que perdieron sentido.
Pero la vida, la vida, es una fiesta constante, es un regalo más allá del cuerpo.

Amanecer cada día, agradecido;
-por abrir los ojos y retarse de nuevo
-por caer y levantarse, de nuevo
-por olvidar y aprender algo cada día
-por acordarse de respirar y hacerlo conscientemente

 

 

Mirarse al espejo, siendo el mismo, o habiendo cambiado
Mirarse al espejo, sin complejos, orgulloso de las cicatrices y de las estrías que marcan el camino de uno.
Mirarse por dentro y sentir una mente en calma pero llena de retos, los superados y los presentes.

 

El sombrero de copa, que esconde puertas a mundos nuevos, sigue sonrojando mi imaginación con paisajes nuevos… y una niña en el interior golpea sus zapatitos de charol para visitar a el Mago de Oz. Porque la magia nunca se perdió, simplemente le dimos la espalda… y se puede abrazar de nuevo.

 

Así como de ciertas fantasías las hacemos realidad, con cuentos, publicidad, y eventos, hemos enterrado otras, quizás más importantes. Y volver a estar en contacto con la naturaleza, agua, tierra y fuego.

 

Vida, es lo que deseo para tod@s.
Vida para el planeta, vida para todo ser vivo.
En toda la amplitud de la palabra, su significado y todo lo que abarca el mismo.

La felicidad es un objetivo de muchos que la andan rascando y buscando…cuando el único sitio para encontrarla está dentro de sí mismo.

 

Porque la VIDA, va mucho más allá del cuerpo, de lo material, de lo que visualizamos.

Como siempre digo, el año no acaba simplemente continúa, los proyectos iniciados continúan, hay ciclos que acaban y nuevos ciclos que comienzan… y saber adaptarse a los cambios, no tan fácil como parece, resulta ser imprescindible.

Tantas cosas me van ocurriendo, que solo puedo estar agradecida. La vida me sorprende, a veces para mal y a veces para bien. Su ironía me abruma y su incertidumbre sigue poniéndome a prueba…

 

Y es que al final la VIDA física, es un mero viaje, lleno de aventuras, con más o menos acción, con más o menos intensidad y emociones…que cada uno debe disfrutar a su manera, y exprimir al máximo de sus posibilidades.

 

Así que mi mayor deseo para tod@s es, seguir viviendo!

 

Besos eternos,
Msblackrose A.G

Este mundo

En este mundo de revuelos
donde nos repetimos hasta tener ardores y úlceras
En este mundo de quejas
donde gritamos sin escucharnos
En este mundo de sonámbulos
que caminan dormidos en sus pesadillas
En este mundo de prohibiciones contra el derecho humano
que acorta libertades y corta los sueños a tijeretazo
En este barreño de agua con agujeros
En este suelo que llenamos de todo, menos de respeto
En este mundo que hoy adornamos con mentiras
En este mundo de éxitos contados con los dedos
donde millones son barridos a los arcenes
para que pasee uno solo por la carretera.
En este mundo donde la inteligencia se corrompe
y donde las palabras se esgrimen poco
En este mundo que solo amamos cuando es grave la cosa
y nos olvidamos de él la mayor parte del tiempo

 

En este mundo donde cayeron muchos
los poetas enmudecieron
los filósofos perdieron influencia
los artistas son marginados

 

En este mundo donde aun amanece y anochece
todavía hay mucho por hacer
Y sin saber por donde empezar
poco harán los que tienen la sartén por el mango
El menú que te traigan no será el de tu agrado,
porque no te van a preguntar
y porque no tienen menús individuales para tantos comensales

 

En este mundo todavía hay mucho por cantar
y mucho por bailar y mucho por celebrar
independientemente de lo que a cada uno le toque saltar, esquivar, superar

 

Patéticamente nos sentimos superiores a este mundo, cuando solo somos hormiguitas dentro de él, insignificantes, microscópicos, como bacterias infectandolo…

 

En este mundo, yo quiero seguir observándolo todo
sin juicio, sin pensamientos, sin opinión
observándolo, sintiéndolo, sonriéndolo, abrazándolo, amándolo
porque este mundo es la superficie donde tengo cuerpo
donde siento el regalo de la vida…

Y nos olvidamos de que el mundo no tiene dueño,
aunque algunos así lo crean
Nos olvidamos de que somos mucho mas que un limitado terreno en el mapa al que alguien puso nombre.
Nos aferramos a la idea de que algo es nuestro y con ello nos dividimos y nos enfrentamos.

Nos olvidamos que nuestro DNA tiene familiares lejanos en otros países y continentes.

 

En este mundo de rompecabezas
donde las sombras manipulan los cuerpos
En este mundo debemos levantarnos con ilusión,
como niños salir corriendo para jugar en el parque y gozar del aire, del sol, de la lluvia, de la nieve, del frío y del calor… Gozar juntos, de la vida.

Y exigir juntos el respeto de la vida.

Liberate

Si quieres llorar,

llora.

Llorame, llorate

llora

Aquí te presto mi hombro,

te cedo mis oídos

Cuánto dolor llevas contigo!

Sueltálo,

quema!

Liberate!

Liberame!

 

Reposa tu cabeza sobre mi hombro

y llora

Llora olvidándote del llanto

porque después reiremos y bailaremos

para volver a encogernos

el uno con el otro

y liberar el dolor de las heridas,

el cansancio del camino

 

Si quieres llorar, llora.

Y que digan lo que quieran!

El llanto no es de ellos

y tus hombros se ensanchan junto con los míos

para ponernos de pie de nuevo.

Aste nagusia_gogoratzen naiz

Miraba por la ventanilla, viendo pasar el paisaje tan veloz que la mareaba un poco. Y esa oscuridad en los túneles hacía vacío en sus oídos. Ese sonido del roce con las vías. No quería pensar. Tampoco podía leer porque también le revolvía las entrañas. A su alrededor, tres hombres. Cada uno a lo suyo; uno leyendo el periódico, otro mirando el móvil y el tercero escuchando música. Había quedado con Marcos que le iría a buscar a la estación.  Han pasado tantos años… No sabía si se reconocerían. Tenía el presentimiento que lo sabrían nada más mirarse a los ojos. Marcos había tenido altibajos y según por lo que le había contado por carta, se había recién separado de su mujer. Ella tenía un gran aprecio por su cuñada, quiero decir su ex-cuñada.

Ahora entendía que ciertas cosas pasan porque tienen que pasar. Aunque uno no quiera.

Estaba nerviosa. Reencontrarse con la familia es siempre algo bueno y al mismo tiempo puede sentirse como un jarrón de agua fría cayéndote por la cabeza.  Tanto por contar y tan poco tiempo.

Miraba los árboles correr al lado del vagón, como queriéndola retener. Y la niebla dibujaba fantasías en su mente. Tanto verde, tanto aire fresco… Se imaginaba corriendo desnuda y salvaje por aquellos bosques. No sabía que podía significar esto. Pero seguro, que esto era lo especial que la hacia diferente. 

Todavía en el tren y a mitad de trayecto. Le vino un recuerdo y empezó a sentir añoranza por aquel lugar donde dio sus primeros pasos. 

 

Sentía adormecerse con las vibraciones en el asiento y el tenue balanceo del trayecto. Cerraba los ojos e intentaba “no pensar”.

Sabía que además era la semana grande de Bilbao. La “Aste Nagusia”. Se le hacía lejano y extraño el nombre, después de tantos años hablando otros idiomas y estando lejos de esa atmósfera bilbaína. Y tenía la intención de verse con algunos amigos. Aunque no era fácil hacer tiempo para todo.

No había visto todavía ni el cartel, ni la programación . Así que, no podía planificar mucho de antemano. Echaba de menos los fuegos artificiales, porque allá donde residía no tenían punto de comparación. Echaba de menos el “talo con chorizo” y la sidra. Las txoznas repletas de gente, las tapas en los bares, los mercados, las barracas… Cerraba los ojos ensimismándose en los recuerdos.

Por el altavoz anunciaron la llegada a la estación. Se empezó a poner su abrigo y a recoger sus cosas para estar lista y bajar. Al bajar, totalmente como forastera, se dedicó a seguir a la gente. Es un instinto de sobrevivencia. Y después de bajar unas escaleras mecánicas, llego a un gran aula donde Marcos la esperaba agitando el brazo, con un sonrisa de oreja a oreja.

Bajó con sus bártulos y se abrazaron.  Marcos empezó con el cuestionario de preguntas. Fueron a tomar algo a una cafetería antes de continuar camino hacia la casa.

Y entre unas tapas y un café, se fueron poniendo un poquito al día.  Marcos tenía su acento peculiar de la capital Bilbaína y ella lo había perdido. Se daba cuenta, de que varias veces le tenía que decir que hablase más despacio.

Al terminar, se dirigieron a la casa. Donde su madre y su padre aguardaban nerviosos y contentos a la vez. Llegó, dejó sus cosas en la habitación y se sentaron a la mesa después de los saludos, achuchones, besos y expresiones de alegría. Habían preparado una comida y vaya comida. Ni que fuese navidad… Y eso que ella les dijo que estaba controlando su alimentación. En la mesa no faltaba de nada. Y con ese magnifico ambiente del reencuentro, dibujando sonrisas en todas y cada una de las caras.

No faltó mucho, de todas maneras, para que enseguida surgiese algún rifi-rafe. Lo de la  alimentación ya fue una bomba para revolver el ambiente; por qué no comes esto o aquello, hay que comer de todo, come más… etc. Era como sentir caer la losa más pesada del mundo sobre uno mismo.  Uno siente un poco de impotencia cuando no puede hacerse entender por su propia familia. Ser como tu quieres ser. Y que te acepten como tu quieres ser. Y esa sensación que cuando es sobre los otros, uno tiene que aceptarlo todo.  Posiblemente toda sensación era producida por un viaje largo y por la falta de costumbre de tanto alboroto.

Intentó escabullirse como pudo, comiendo lo que quiso dentro de la paleta de colores sobre la mesa. Llegando  así a la sobremesa; café, algunos fumando, todos hablando y la tele encendida. 

Por mucho que quisiera salir de allí, no podía, ella se había convertido en el centro de cada frase, cada broma, cada queja… Intentaba no pensar.  No quería tomárselo como algo personal, aunque lo era.  Se le encendió la bombilla y con la excusa de estar cansada, se escaqueo al cuarto para descansar del viaje.  No era una excusa del todo, realmente estaba sobrecargada de cansancio.  Consiguió ese par de horas para disfrutar del silencio…. Aunque las voces recorrían el pasillo como ecos. Y le empezaba a faltar el aire. Sentía que quería regresar.

Cuando despertó, respiró profundo antes de salir de la habitación. Y les dijo, que iba a ir a dar una vuelta. Su madre quería ir con ella y su hermano se apuntó también…. Su intención era irse sola y ver lo que había cambiado su ciudad y lo que no. Para poder percibir con todos los sentidos sin  que nadie te distraiga.  No pudo negarse, a sabiendas que su llegada provocaba tanta ilusión y alboroto.  Pero sin haber pasado 48h ya se sentía prisionera.  Era como sentir larvas absorviendote la sangre. Ella estaba contentísima de ver a su familia, pero necesitaba también su propio tiempo y espacio. No era algo que algún miembro de su familia pudiese entender. Como quería paz, intento morderse la punta de la lengua y apechugar.

El paseo terminó en el arenal, comiendo talo con chorizo y bebiendo sidra. Esa textura, ese sabor… los recuerdos azotaban la memoria oxidada y sobresalían en rebeldía al momento presente. Recorrieron las tiendas, miraron los diferentes puestos… y disfrutaron de alguna bebida más con tapas en alguna terraza. Y sin que se hiciese demasiado tarde, volvieron a casa… Al día siguiente consiguió quedar con una amiga y por fin, ser testigo de aquellos fuegos artificiales, de las txoznas, de los conciertos, de las barracas… Y todos los males se fueron saltando uno a uno… ver viejas amistades como si no hubiese pasado el tiempo, ser participe en las fiestas y llevarse un recuerdo nuevo de ellas, de su atmósfera, de su música, de su gente, de la ciudad vestida en colores… No hay mal que no se cure con un vasito de sidra.

Y abrió los ojos. Y los árboles corrían al lado del vagón como para retenerla… El altavoz anunció en finés la próxima estación y se dio cuenta del lienzo que había pintado la añoranza de un recuerdo en el trayecto de tren que la llevaba a casa.